¿Cuándo colocar un enlace en internet a un contenido “pirata” resulta ilícito?

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A estas alturas, prácticamente todos somos conscientes de que INTERNET constituye una realidad tan inconmensurable que no resulta nada fácil reglarla y normativizarla.  Es tan complicado como poner puertas a al campo.

Prueba de ello es la reciente Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en la que se despejan ciertas dudas acerca de cuándo resulta ilegal enlazar en un sitio web determinado, a un contenido “pirata” que circula por la red.

La sentencia se dictó por el TJUE el pasado 8 de Septiembre, resolviendo una cuestión prejudicial planteada por el Hoge Raad der Nederlanden (Tribunal Supremo de los Países Bajos).

El caso era el siguiente:

La editora holandesa de la revista Playboy había conseguido los derechos para publicar las fotografías, en paños menores, de la Sra. Britt Dekker, una celebridad de la televisión holandesa.

Antes de que tales fotografías fueran publicadas por la icónica revista, un sitio web llamado GEENSTIJL, dedicado a noticias sensacionalistas sobre personajes famosos y demás celebridades, y muy popular en Holanda (cuenta con más de 230.000 visitas diarias) publicó un artículo en el que se hacía eco de la existencia de tales fotografías y redirigía, a través de un hipervínculo o enlace, a un sitio web en el que se podían descargar las meritadas imágenes.

La editora de la revista conminó en varias ocasiones al administrador del sitio web en cuestión a que retirara dichos enlaces, pero no sólo no consiguió que los retirara, sino que éste publicó hasta tres artículos más con enlaces que conducían al mismo contenido.

La cuestión, como era de esperar, acabó en litigio, en el que, básicamente, la editora de la revista Playboy argumentaba que el sitio web había realizado una comunicación pública de un contenido sujeto a derechos de autor, prohibida en virtud del artículo 3.1 de la Directiva 2001/29 del Consejo.

Por su parte, el sitio Web demandado, se defendía alegando que ese contenido YA había sido publicado en internet, por lo que ellos no habían realizado la comunicación pública, sino que, simplemente, se habían limitado a compartir lo que ya había sido publicado.

El TJUE resuelve en este caso que SÍ SE PRODUCE UNA COMUNICACIÓN PÚBLICA atendiendo a diversas circunstancias:

En primer lugar, lo que  tiene en cuenta el Tribunal es el CONOCIMIENTO de quién inserta el hipervínculo, de que el contenido al que dirige el mismo ha sido publicado sin previa autorización de quién ostenta los derechos de autor, o dicho de otro modo, que dicho contenido es “pirata”.

En este caso, dicho conocimiento resultaba patente, a la vista de que el sitio web había sido conminado por la editora de la revista Playboy (titular de los derechos sobre las imágenes) a retirarlo porque las imágenes habían sido publicadas sin su consentimiento.

Sin embargo, también se introduce una importante consideración en esta Sentencia: El Tribunal llega a la conclusión de que, cuando el sitio Web se lucra a través de su actividad (la publicación de contenidos) se presume que conocía que el contenido al que dirige era pirata. Es decir, cuando existe ánimo de lucro en la actividad de quién coloca el hipervínculo, será éste quién tenga la carga de probar que no conocía la ilegalidad de la publicación a la que enlaza. Prueba ésta de evidente dificultad, pues ¿Cómo se prueba que no se conocía algo???!!.

Otras consideraciones importantes que tiene en cuenta la Sentencia son el hecho de que el sitio web que publica el enlace tiene un tráfico mucho mayor que aquél en el que se alojaban originalmente las imágenes, por lo que permitía un acceso mucho más generalizado.

Por último y de forma también muy importante, la sentencia pone su atención en que el sitio original en el que se publicaban las imágenes establecía unos requisitos de acceso que permitían el mismo únicamente a usuarios abonados; sin embargo a través del hipervínculo colocado por Geenstij, se conseguían eludir las restricciones de acceso, haciendo el contenido totalmente accesible para el público en general.

Como decíamos al comienzo, internet presenta una grandísima inseguridad desde el punto de vista jurídico…. ¿Cómo cabe esperar que se acredite, en cada caso concreto, que la persona que publica un enlace en internet a un determinado contenido, pudo saber que dicho contenido había sido publicado sin autorización de quién ostentaba sus derechos…?

Verdaderamente, la cuestión no es sencilla; sin embargo ya tenemos un punto de partida: Cuando quién coloca el hipervínculo tiene ánimo de lucro, se presumirá que conoce que el contenido es pirata y, por tanto, su actuación será ilegal, salvo que consiga (en una pirueta nada sencilla) acreditar lo contrario.

 

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