LAS CLÁUSULAS SUELO DESPUÉS DE LA SENTENCIA DEL TS DE 2013 !REVISE SU HIPOTECA Y NO FIRME NADA!

 

 

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A estas alturas de la película, casi todos los mortales tienen alguna noción de lo que son las famosas CLÁUSULAS SUELO en los contratos de préstamo hipotecario (hipotecas) suscritos con entidades bancarias.

No obstante, de forma muy resumida para aquéllos que aún no lo conozcan del todo:

Las conocidas como cláusulas suelo son una suerte de condiciones previstas por las entidades bancarias en los préstamos hipotecarios con interés variable, por las que se limitaba la bajada del tipo de interés del préstamo en función de las fluctuaciones del tipo de referencia, a fin de que el cliente no pudiera terminar satisfaciendo cantidad inferior a la que el propio banco establecía.

En otras palabras: Cuando un cliente firmaba su préstamo hipotecario a interés variable, normalmente se tomaba un tipo de referencia utilizado en las finanzas (generalmente el conocido EURIBOR) al que se le sumaba un DIFERENCIAL; esto es, un porcentaje adicional. Con este EURIBOR + DIFERENCIAL (que podía ser del 0,50%, del 1%, del 1,5%…) se concretaba el interés que pagaría el cliente por el préstamo.

Estos contratos de préstamo se vendían  como préstamos de interés variable y suponían la asunción de un riesgo para las dos partes del negocio (el cliente bancario y la propia entidad), pues si el EURIBOR se colocaba en un porcentaje alto, el cliente pagaría mucho dinero de interés y, por el contrario, si el EURIBOR se colocaba en cifras muy bajas, el cliente pagaba muy poco interés…

Pero…. Un momento!!  ¿Seguro que esto es así??

Pues NO. No era así. Sencillamente no era así porque las entidades bancarias; muy sibilinas ellas para variar, lo que hacían era fijar un SUELO; un límite por debajo a partir del cual el cliente no podía pagar menos. Y lo hacía precisamente a través de las conocidas como CLÁUSULAS SUELO.

Venían a ser algo así como: Sí, yo le establezco a Usted un interés variable, pero si aplicando el EURIBOR resulta que éste está muy bajo, Usted no pagará menos del 4% de interés en general…

La inclusión de estas cláusulas en el contrato se cometía, además (como se cometen todas las ilegalidades) en silencio y por la puerta de atrás.

No se informaba al cliente y muchísimo menos se le explicaba… De hecho, en varias ocasiones no se consignaba en la oferta vinculante (un documento que el banco tiene que poner a disposición del cliente antes de firmar la hipoteca, y en el que constan las condiciones esenciales de la misma).

Estas cláusulas fueron pasando desapercibidas mientras el EURIBOR se situaba en tipos del 3%-4% que eran superiores al suelo o límite pactado, porque el cliente hacía sus cálculos y comprobaba que pagaba lo que el préstamo decía (EURIBOR + DIFERENCIAL).

Sin embargo, el EURIBOR empezó a caer en picado y a situarse en valores que rondaban el 1%.

Los clientes, que escuchaban en los noticieros que su hipoteca iba a bajar ( y que, probablemente en algún momento por “culpa” del EURIBOR, la vieron subir) se quedaban descompuestos cuando veían que el banco les cobraba prácticamente la misma cuota que les había estado cobrando hasta entonces…

Y cuando se ocuparon de saber qué sucedía, se encontraron con estas maquiavélicas cláusulas.

El mecanismo de la protección al consumidor se puso en marcha para denunciar estas ilegalidades ante los Tribunales y, de esta forma, se llegó a la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de Mayo de 2013, por la que se declaraba LA NULIDAD de estas cláusulas cuando se incluían en el contrato de préstamo hipotecario sin respetar las debidas garantías de información y comprensión hacía el cliente bancario.

No obstante, la Sentencia se quedaba a medias ya que no reconocía los efectos retroactivos de dicha declaración de nulidad, más allá de la propia Sentencia.

Expliquemos este punto:

Efectivamente, en nuestro Derecho la NULIDAD de un contrato o de parte del mismo viene a significar, simplificando la cuestión, que el contrato o la parte del contrato en cuestión NO HA EXISTIDO NUNCA… Y si no ha existido nunca, NO PUEDE PRODUCIR EFECTOS ALGUNOS.

Por eso, con base en nuestro propio Ordenamiento Jurídico, los consumidores reclamaban la devolución de todo lo que habían pagado de más al banco, por aplicar esta cláusula que, según el Tribunal Supremo, no debería haber existido nunca.

Sin embargo, el TS en un razonamiento, en mi opinión y en la de otros muchos juristas, nada jurídico, “MODULA” (utilizando el eufemismo de la propia sentencia) los efectos de esta nulidad y dice que, atendiendo a los efectos socioeconómicos que tendría reconocer tal retroactividad, la misma debe quedar limitada a la fecha del dictado de esta sentencia, de manera que lo que se hubiera pagado de más por la dichosa cláusula suelo hasta Mayo de 2013, no se devolvería al cliente.

Muy justo no es, créanlo, pero lo decía el Tribunal Supremo.

Con este panorama, muchos Juzgados de  Primera Instancia de diferentes comunidades autónomas que estaban reconociendo la retroactividad total de la nulidad de las cláusulas suelo, se quedaron petrificados y se preguntaron ¿Y qué hacemos ahora? Si parece que lo ajustado a Derecho es lo que hacemos pero nuestro “jefe” nos ha dicho que debemos hacer otra cosa… ¿Cómo salimos de ésta?

Y de esta forma, mirando a la legislación comunitaria o europea, que también regula la nulidad de cláusulas abusivas de este tipo en contratos con consumidores, así como sus efectos, se fueron a preguntarle al Tribunal de Justicia de la Unión Europea si esta interpretación del Tribunal Supremo español, era legal.

Y aún estamos esperando a que el Tribunal europeo resuelva la cuestión.

Y, ciertamente que el proceso está resultando cuanto menos sorprendente. Cuando todos creíamos que el Tribunal de Justicia europeo diría  lo que nosotros creemos; a saber, que las cláusulas suelo no pueden producir efecto alguno y que, por tanto, la retroactividad de su nulidad es TOTAL, el Abogado General de dicho tribunal (que tiene que elaborar un informe previo a la sentencia) dice lo contrario y apela también, como el TS, a los efectos económicos de la decisión.

En mi humilde opinión, esta solución es un atropello al estado de Derecho y responde a intereses que están muy por debajo (o por encima) de lo jurídico y que ejercen molestas presiones e incomodidades a los poderes públicos, incluido el poder judicial.

Con ello muchos de los que nos dedicamos a este mundo, nos quedamos bastante desencantados porque, por norma general, el Tribunal Europeo no acostumbra a separarse de las conclusiones del Abogado General, aunque somos muchos los que, como yo, nos resistimos a no albergar esperanzas en el rigor científico del Tribunal.

Habrá que esperar a  la sentencia para ver cómo se abre camino en esta tortuosa senda de confusión… Mientras, desde arriba dirigen miradas amenazantes y, desde abajo, miramos esperanzados.

Pero no quiero cerrar sin hacer mención a la carroña en que algunas entidades bancarias han convertido la sentencia del Tribunal Supremo, en lo que es absolutamente justo y por derecho.

Déjenme que lo diga: Es de Juzgado de guardia.

Muchas entidades bancarias, que vieron que la solución de la nulidad de las cláusulas suelo y, por ende, su obligación de quitarlas de los contratos de préstamo hipotecario (dejando al margen lo de sus posibles efectos retroactivos) era absolutamente inevitable, decidieron sacar provecho de su propia injusticia y contratación abusiva y se dedicaron a elaborar unos documentos en los que se le decían al cliente cosas como éstas:

  • Te quitamos la cláusula suelo y tu renuncias a reclamar cualquier otra cosa (a veces relacionada con la cláusula suelo o con cualquier otra cláusula del contrato de préstamo hipotecario).

 

  • Te quitamos la cláusula suelo pero, además de que renuncias a reclamar al banco cualquier otra cosa, tienes que contratarnos un seguro.

 

  • Te quitamos la cláusula suelo pero, además de que renuncias a reclamar al banco cualquier otra cosa, y de que tienes que contratarnos un seguro, tienes que pagar también, por la gestión 200 Euros.

 

Ahí es nada… No sólo no te voy a indemnizar por haber abusado de ti contractualmente, haberme aprovechado maliciosamente de tu ignorancia o, aún peor, de tu confianza como vecino de puerta a puerta, sino que te voy a cobrar por ello…

Desde luego, no sólo no están obligados a firmar este tipo de chantajes, sino que deben denunciarlos.

Apreciarán cierto resquemor en mi forma de redactar esta entrada,  pero, queridos lectores, esta es mi profesión y  ésta, su razón de ser.

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